Nada más pasar las elecciones, lo primero que nos llama la atención es el reparto de la tarta de salarios, pero si en las subidas salariales se ha hecho gala de una prepotencia inusitada, no se han quedado atrás en la práctica de su deporte favorito: el enchufing.
Y es que había muchas promesas que cumplir, electorales, sí, pero no precisamente de programa, si no a los “colaboradores” interesados. Esa nueva raza que parasita la política de hoy en día, que se multiplica sin control por toda nuestra geografía, y aparece fundamentalmente al poco de unas elecciones.
El aumento de los cargos de “confianza” (curioso nombre, ¿no?) ha sido más que evidente. Jimena ya no tiene sólo periodista, ahora también un director de televisión, ¡faltaría más!. Ahora falta saber a quien se coloca en tan importante puesto para el futuro de nuestro pueblo, sin el cual jamás podríamos aspirar a tener la No… perdón, el NODO Jimenato. El primer nombre que todos tienen en mente probablemente no lo ocupe, ya que dicen las malas lenguas que se le ha apañado un puestecito de funcionariado, más seguro a la larga y más o menos igual remunerado. Y es que la función pública da para mucho. Unos tienen que opositar durante una década y luego pedir movilidad cuando puedan, y otros sin embargo con una pequeña campaña…. ¡zas!, a casita con las tareas hechas. C’est la vie.
No para ahí la cosa, ya que la lista de candidatos era larga, y si algunos ya estaban colocados en las oficinas municipales, otros se quedaron con el piquito pidiendo pan, como polluelos cacareando, y no era plan. Para eso está el siempre socorrido cargo de representante vecinal, que a estas alturas no se sabe bien en qué consiste, pero nadie duda de la “confianza” del puesto.
La necesidad de cubrir este puesto viene siendo proporcional a la falta de trabajo del aspirante, más que a las carencias de los propios vecinos. Y si no que alguien explique el caso Morales, que tras quedar fuera en las últimas elecciones, como el concejal perdido, optó por ese puesto mientras que buscaba trabajo. Pero afortunadamente, un chico con recursos como él, fue capaz de conseguirlo en un par de años, así que abandonó (un detalle de honradez, sin duda) el cargo público para dedicarse a sus labores. ¿Qué pasó entonces?… ¿se acabaron las necesidades de los vecinos porque Morales encontrara trabajo?… probablemente no, pero las del PSOE de repartir sueldecitos Nescafé al parecer sí, así que quedó vacante hasta la fecha.
Ahora, una vez repartida la tarta entre los polluelos, se ha decidido reutilizar ese cargo, y dárselo a quien quedó fuera del nido para que coma de él durante unos años, aunque de momento no hay esperanzas de que lo deje pasar… debe ser cómodo el puesto, y desde luego con la subida que le han dado (creo que un milloncejo más o menos) no está mal pagado, no.